Lo más importante es mantener la calma y conocer tus derechos. En caso de haber sido detenido o haber recibido una citación policial, tienes derecho a guardar silencio, a no declarar sin la asistencia de un abogado y a ser informado de los hechos que se te atribuyen. Contar con una defensa desde el primer momento es determinante para proteger tus intereses, evitar autoincriminaciones y preparar la mejor estrategia de defensa.